Adiós

– Siempre me gustó este sitio.

– ¿Sabes por qué estamos aquí, verdad?

– Aquí fue donde nos conocimos.

– Sí. Hace tiempo ya de eso. Hay a quién le gustan los principios, pero a mí el nuestro me pareció un tanto… doloroso. Quizás fuese por las circunstancias.

– Bueno, no todo comienzo tiene por que ser perfecto.

– No quiero seguir viéndote.

– … ¿así?

– Lo he estado pensando. Mucho, demasiado tal vez y creo que es mejor dejarlo aquí.

– ¿Es porque hay alguien más?

– Típica pregunta… Sí… y no. Ese alguien es más que probable que sea yo mismo. Crecí. Tú me hiciste crecer y ya no te siento. Simplemente creo que lo nuestro ha terminado. Y a fin de cuentas la respuesta que te pueda dar carece de sentido, yo nunca fui el único para ti.

– Pero eso no era ningún misterio.

– Es cierto, y no me importaba. Y sigue sin importarme, créeme. Tú siempre fuiste así. No es ese el motivo, como no lo son tantas otras cosas que se te puedan pasar por la mente. Nunca acabamos de funcionar y los dos sabíamos que tarde o temprano esto iba a pasar.

– Y los dos sabemos también que volveremos a encontrarnos.

– Seguramente, pero intuyo que será diferente.

– No lo creo, cariño…

– Da igual, prefiero pensarlo así ¿quieres que te acompañe a algún sitio?

– No hace falta…. ¿me echarás de menos?

– Seguro que en alguna ocasión.

– Hasta siempre, entonces…

– Adiós, soledad.

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Acerca de manucervello

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