Argentina (6/9)

Ropa tendida en Caminito

Ropa tendida en Caminito

La lavandería de la calle Charcas, casi tocando la calle Uriarte, en Palermo, era uno de esos lugares sacados de una película de Woody Allen.Era un lugar pequeño lleno de ropa, lavadoras a peso argentino, una plancha y una ruinosa persiana bajada.

La Burbuja Loca estaba regentada por una señora que gustaba de hablar y escucharse. Después de conversar cada uno a un lado de la reja me habilitó un destrozado asiento y me hizo pasar a esperar en el interior del local a que mi ropa estuviera seca.

La vida da vueltas para todos y esas vueltas no acostumbran a ser previsibles. La mujer volvía a nacer después de haber estado a punto de morir por culpa de un extraño virus.

Ese domingo era su último día en el negocio ya que, por recomendaciones médicas, tenía que dejar de trabajar. Había vendido la lavandería, curiosamente, a la ex esposa de su marido.

Su marido. Entró feliz a la lavandería minutos más tarde, hablando castellano, inglés, portugués e italiano, contento y borracho ya que el Boca había terminado ganando por un gol a dos.

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