Por lo general solemos comprar guías de viaje antes de ni siquiera haber reservado un vuelo. Muchas veces son, incluso, parte de todo ese proceso que llamamos viajar, y que comienza desde el deseo de ir hasta meses después de haber vuelto. Un proceso que se reabre con las fotos, con los comentarios, con los recuerdos, con el “¿qué tal fue?”, con el “me encantaría volver”.

Esta guía de México forma parte también de un proceso de viaje, aunque no va antes, ni durante: va después. Y es que se trata de una guía post vacacional. Una guía comprada al regreso, como nuevo inicio, como para que no termine nunca, como para recordar todas las veces que desearíamos regresar.

Y si algo tiene de bueno ser una guía post vacacional es que vives sin estrés. No hace falta que te marquen las páginas como si el tiempo se fuera a acabar. No formas parte de ninguna cuenta atrás dónde más vale que escojas bien qué quieres visitar y lo que no te puedes perder. No, la vida de una guía post vacacional es mucho más relajada, porque ya todo ha pasado y eres, sin más, uno de los recuerdos.

Guía post vacacional de México, donde Félix regresa de tanto en cuanto para visitar a su nueva familia. Guía post vacacional donde más que una guía es listado de cosas a hacer y más que de vacaciones es de nuevas vidas paralelas. Listado de cosas para hacer en mi nueva vida paralela. Sí, quizás un título así sería más idóneo.